
WALÜM, verano, abundancia, época de cosechas, de frutos, de aves y animales.
Que importante y necesario es reconectarnos con la tierra, la naturaleza y sus ciclos. Podemos comenzar a hacerlo desde afuera hacia adentro.
Tengamos la posibilidad de viajar o no, contemplemos como todo afuera está en su máxima expresión, los días luminosos y largos, variedad de frutos en las ferias y en los campos, muchos animales pequeños dando vuelta alrededor.
Miremos entonces hacia adentro y conectémonos con las cosechas internas de este ciclo recién pasado. Desde el verano pasado hasta ahora ¿Qué he aprendido?, ¿Qué he logrado?, ¿por cuál camino ya no transito más?
A veces una tiene aprendizajes recursivos, le da por mucho tiempo con un tema. Sin embargo, si uno observa atentamente el proceso, descubre que es como una espiral ascendente, en la cual uno vuelve a tocar ese dolor, esa insatisfacción, ese obstáculo, pero ya desde otro nivel. Como nos han enseñado a mirar lo que falta en las situaciones, las cosas y en nosotros mismos, no vemos ni valoramos esos pequeños e irreversibles cambios en el modo como abrazamos nuestra vida y enfrentamos nuestros desafíos. Entonces, esa es la invitación: Mirar el atardecer de uno de estos días y tocar imaginariamente esos frutos que emergieron de toda la energía que les puse este año y saborearlos por pequeños que sean, porque son hermosos y son definitivos.
