Acerca de mí

La sanación tiene un sentido fundamental en mi vida

Soy una mujer de 60 años, madre de dos hombres maravillosos, amante de la naturaleza, de mis seres queridos y de mi país. Mi propósito es poner al servicio mi capacidad perceptiva, unida a mi sensibilidad y mi ética para acompañar a la otra persona en la búsqueda y desarrollo de su propio camino a la plenitud. A estas alturas, por mi edad y mi historia, he tomado contacto con grandes alegrías y dolores profundos y desde ahí es que me abro para una escucha atenta a tu vivencia, a construir entre ambas, entre ambos, un espacio de cuidado y de respiro para ti, para aprender a abrazar tu ser y acompañarlo en un proceso de sanación.

Durante más de 40 años he recorrido diversos caminos de formación profesional, de desarrollo personal y espiritual-como trabajadora social, mediadora familiar, reikista, lectora de registros akásicos, facilitadora de posturas de ensoñación y consteladora familiar-, visualizo a la persona y al sistema del que forma parte de modo integral.

Además de mi formación como profesional y facilitadora de prácticas de sanación, he accedido a conocimientos y he experimentado vivencias provenientes del cristianismo contemplativo, el arte terapia, la terapia corporal, el análisis de sueños jungiano senoi, el tapping, la biodanza, el eneagrama, el budismo zen y el yoga kundalini.  

Esta formación y experimentación variada no me hace especialista. Al contrario, desde una perspectiva generalista me ha permitido encontrar en la diversidad, aspectos comunes que me hacen mucho sentido en el camino del desarrollo personal de todos y me permite acompañar a personas, grupos y familias para mejorar su calidad de vida y su bienestar, siempre con una mirada amplia, una postura respetuosa, con profundidad, sin dejar de lado lo práctico y el humor.

El significado del logo de mis prácticas de sanación refiere al nombre espiritual que se me puso, cuando tomé refugio hace años en el budismo zen: Mi nombre es rensosan, significa “ventana del loto”, para mi es un nombre muy hermoso que tiene relación con tomar contacto con la capacidad de reponerse en medio de las dificultades, una y otra vez, buscando la belleza y luminosidad de la flor.